martes, 14 de abril de 2020

OPIO DE LOS PUEBLOS Y MISERIAS HUMANAS

Para algunas personas “opio de los pueblos” es una frase que evoca al fanatismo religioso, para otros al placebo que implica una fe salvífica o algo totalmente desconocido e intrascendente. Con el paso del tiempo es una frase que ha adquirido nuevos matices, sin ser necesariamente sustento teológico ni filosófico, toda vez los pueblos han sido llevados a una nueva alienación.

Tradicionalmente se le atribuye esta frase a Karl Marx, cuya cita aparece en la “Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel”, obra publicada en el 1843; antes, en ese mismo año, publicó “La Cuestión Judía”, en el cual ya hacía sus primeros cuestionamientos a la religión.

Es importante conocer que la comparación metafórica de la religión con el opio, ya sea como bálsamo o sustancia dañina, no es original de Marx; otros, antes que él, ya lo empleaban, por ejemplo: Immanuel Kant, Herder, Ludwig Feuerbach,  Bruno Bauer, Moses Hess y Heinrich Heine, quien en 1840, en su ensayo sobre Ludwig Börne, ya la empleaba desde un sentido benéfico: “Bienvenida sea una religión que derrame en el amargo cáliz de la sufriente especie humana algunas dulces, soporíferas gotas de opio espiritual, algunas gotas de amor, esperanza y creencia”.

Es entonces cuando Marx, desde su perspectiva de vida muy personal, la ataca dramática, irrespetuosa y radicalmente como: “La lucha contra la religión es, por lo tanto, indirectamente una lucha contra ese mundo de cuyo aroma espiritual es la religión. La miseria religiosa es a la vez la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real.  La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación sin alma. Es el opio del pueblo. Se necesita la abolición de la religión entendida como felicidad ilusoria del pueblo para que pueda darse su felicidad real. La exigencia de renunciar a las ilusiones sobre su condición es la exigencia de renunciar a una condición que necesita de ilusiones. La crítica a la religión es, por tanto, en germen, la crítica del valle de lágrimas, cuyo halo lo constituye la religión”.

Marx y Friedrich Engels, en “La ideología alemana” (1846), criticaron cruel e implacablemente a la religión, definiéndola como el “enemigo principal”, considerándola como las verdaderas ataduras de los hombres que le impide combatir el mundo real. Desde una visión  dialéctica de los fenómenos religiosos criticaban reiteradamente el papel ideológico de la religión en favor del sistema económico y político antes existente, que muchas veces contaba con el contubernio de los jerarcas religiosos; algo que no fue genérico, porque siempre hubo religiosos que se opusieron a los desmanes sociales; tanto así que, contraproducentemente, ambos llegaron a reconocer el aspecto REIVINDICATIVO de las aspiraciones religiosas, que muchas veces se convirtieron en FACTOR de RESISTENCIA y LUCHA de los oprimidos para cambiar el imperante sistema social.

Marx consideraba que Dios, la Filosofía y el Estado constituían alienaciones en el pensamiento, dependientes de la base económica, considerada única enajenación real. Lo cual imposibilitaba modificar aspectos de los ámbitos en los que se ve involucrado, provocándole una conciencia falsa de su realidad, algo que él proponía podía suprimirse con la instauración de una nueva sociedad comunista; por lo que definió que entre el hombre alienado, aquel que no coincide consigo mismo, y el hombre comunista, aquel que finalmente es igual a hombre, se coloca el proceso transformador, y que - según su criterio - sólo en la sociedad comunista habrá desaparecido toda alienación. Sería importante ver el destino de estos procesos sociopolíticos y económicos en la historia.

Como sabemos sus ideas encontraron aplicabilidad práctica en algunos países; sin embargo el resultado final de las mismas es algo que sugieren otros apuntes. No se puede negar el influjo de sus consustanciales aportes al mejoramiento humano, económico y social internacional, lógicamente en unos países o regiones más que en otros. Paralelamente algunos países capitalistas aplicaron fórmulas mixtas, permitiéndoles mejores resultados, que de hecho el propio Marx en sus postulados aludía a la idea de que la nueva sociedad se forjara sustentada en los resultados positivos del sistema capitalista burgués (teoría de la negación de la negación), pero lo que nunca imaginó fue estas ideas que sirvieran para hacer mejores algunas sociedades capitalistas, tal es el caso de los países Nórdicos, con sistemas socialdemocráticos, que muestran un elevado estándar económico y alto grado de calidad de vida de la población.

Otros países, para poder avanzar, han tenido que asimilar la economía mixta, como es el caso de China, entre otros, demostrando que no se pude aplicar rígidamente un esquema, porque negaría las leyes de la dialéctica, y el equívoco de pensar que la Ley de la negación de la negación implica sustituir todo lo que proceda del viejo sistema precedente es un error garrafal que ha traído varios sinsabores. La historia demostró con gran elocuencia que todos aquellos países que borraron todo vestigio del capitalismo, a la postre tuvieron que retomar “viejas” ideas, antes desdeñadas por “incompatibles”, para poder ser viables y sustentables; igual ha quedado demostrado que aquellos países capitalistas que desechan toda propuesta viable y positiva del socialismo igual han fracasado. Lo antes expuesto demuestra que TODA IDEA O ACCIÓN RADICAL LLEVA AL FRACASO. La evolución económico-social está en los procesos democráticos que apliquen fórmulas flexibles y amoldables, eficientes y eficaces que probadamente han dado resultados, a los que se le insertan otras que coadyuven al florecimiento no al estancamiento.

Por otra parte, Marx fue un apóstata, es decir, un Cristiano Luterano Protestante bautizado, cuyo matrimonio con su esposa oficializó ante Dios, que abandonó su fe y se volvió materialista, ateo agnóstico, renegando de Dios. Esto ocurrió por varios factores, pero su origen se remonta a dos sucesos importantes en su vida, que resultaron en gran decepción: su Ministro o Pastor (líder religioso) era dueño de la fábrica de la zona, y en la Misa hablaba de Dios y del amor al prójimo, pero en la fábrica EXPLOTABA a sus trabajadores, que muchos de ellos también eran sus fieles feligreses; esta actitud contraproducente lo hizo analizar y apostatar.

Pero mucho antes tuvo que sufrir la historia de su padre: un judío que tuvo que convertirse a Cristiano Luterano Protestante, para evitar el antisemitismo alemán, algo que propugnaban los cristianos luteranos protestantes alemanes por la crucifixión de Cristo por los judíos y por el ideal de la raza aria superior, por lo que tuvo que cambiarse hasta el nombre, todo lo cual marcó profundamente a Marx; de ahí, entre otras vivencias y estudios, su postura agnóstica radical y epicurista. ¿Qué hubiera sucedido si esta desagradable historia hubiera sido diferente? Una vez más son los hombres los responsables del mal y no Dios. Estas son Verdades indubitables, que se hubieran escrito con otra pluma y se hubieran leído con otro prisma.

Nadie en su sano juicio, aun los que lo critican y no comparten sus ideas, puede dejar de reconocer que fue un gran escritor, economista y filosófico seguidor de Epicuro; fue además un político y sociólogo. Su ideario y sus principales obras como el Capital, entre otras, se estudian en las Universidades más prestigiosas del mundo, dentro de las cuales destacan Harvard y Oxford, entre otras. Sin embargo, cuando estudiamos su legado y cuál fue su final, incluso sus escritos finales, algunos contradictorios y hasta antagónicos, nos percatamos de una realidad.

Con el devenir del tiempo vemos como se cumplió parcialmente su profecía: sacamos a Dios de nuestras vidas y de nuestras sociedades. ¿Qué sucedió después? ¿Aconteció la tan esperada felicidad, se secaron las lágrimas y se acabó la opresión? ¡NO! La opresión cambió su ropaje, fueron muchas veces más sutiles: “mejores condiciones de vida” que imponían una nueva esclavitud y llegabas a amar a tus captores, el mal se fue apoderando poco a poco de nuestras sociedades manipuladas, y de nuestras vidas y familias, cada vez más amordazadas.

En algunas escuelas es normal ver armas automáticas de infantería, muertes por doquier, individualismo desmedido, más guerras y sufrimientos. En cuanto a aquellos valles de lágrimas de antes a los que Marx aludía, hoy son grandes océanos que nos inundan y asfixian, y no es la religión la responsable de esto, son algunos hombres con su propensión al mal. 

Esto si es una verdadera Paradoja que Epicuro y sus seguidores deberían replantearse: ¿Si ya sacamos a Dios de nuestras vidas, por qué no mejoró nuestra vida? ¿Por qué el Problema del Mal se radicalizó y generalizó? ¿Es realmente Dios el problema del mal? ¿No es Dios quien nos enseña el concepto del bien y de lo justo? ¿No es Dios quien nos ama y nos perdona? Entonces por qué en vez de apartarnos de Él no vamos en su búsqueda firme y constante, para sobre su amor amar y con su perdón perdonar, y ante tanto desenfreno poner paz.

Al final cuál fue el legado de los que afirmaron que la religión es el opio de los pueblos en el sentido negativo: MISERIA ESPIRITUAL Y MATERIAL, y a la postre sus descendientes no siguieron sus pasos, algo que hoy se replica a muchos de sus seguidores, y los colma la hipocresía: dicen y profesan una ideología que no se corresponde con sus vidas opulentas, aún a expensas del pueblo, y en oportunidades algunos han quedado relegado al olvido o con el tiempo acontecerá. Otros han sido fieles exponentes y son recordados no solo por sus ideales, sino por su manera de obrar coherente, y hasta se han llegado a ganar el respeto de sus oponentes.

Por otra parte, cuál ha sido el devenir de la religión; al menos en algunos casos, en las principales religiones: renacer y florecimiento. ¿Por qué? Las religiones de más adeptos no están, como antes, vinculadas a los Estados, ni sus líderes espirituales responden a intereses estaduales ni la ignorancia los aprisiona, tanto así que están llenas de profesionales y científicos altamente calificados. ¿Paradójico verdad? De igual manera varios materialistas se han convertido en Cristianos, porque han caído en la cuenta de que “maldito el hombre que confía en el hombre”, porque han evidenciado que la verdadera paz y felicidad se revela por el amor salvífico y edificante que Dios infunde en nuestros corazones y en nuestras vidas.

A lo largo de la historia siempre ha existido la maldad, pero no olvidemos que fue la religión la que introdujo el valor del bien sobre el mal. En la medida que sigamos viendo la religión como el opio y no como la salvación de los pueblos, otro opio mayor y de peores proporciones inundará nuestras vidas.

Hoy asistimos a un nuevo tipo de enajenación social, totalmente diferente pero más profunda, que nubla la razón por los hipnóticos efectos alucinógenos que genera el NUEVO OPIO, el que inhalan los pueblos “a voluntad” en su ideal de un mañana mejor que no acontece y de un hoy “más placentero” libre de ataduras morales, y muchas veces son pueblos no regidos por las religiones ni por Dios. 

En estos pueblos los derechos y beneficios son concedidos y recordados constantemente para agradecimiento perpetuo, sin siquiera imaginar que es una realidad ilusoria, cual espejismo desértico, donde mayorías implican minorías librepensadores, que al hacer mover la quietud son desdeñados, cuando lo cierto es que esas mayorías son movidas por los hilos de una minoría minoritaria, que solapadamente se hacen pasar por mayoría, pero que trabaja para su propio beneficio a costa de la mayoría, pero cuando los pueblos despiertan comprenden la realidad que los sojuzgaba, es aquí el verdadero y eterno opio de los pueblos.

Opio de los pueblos es el egoísmo, el individualismo, el consumismo y materialismo desenfrenado, la codicia, la ambición y el poder desmedido y malsana, el arribismo, la obsesión y el apego desmedido a las tecnologías, los juegos que te atrapan y te vuelven adictos, la obsesión desmedida por el poderoso Caballero Don dinero, la política sin principios o camuflada y sus ideologías impuestas a ultranza, el culto a la personalidad, el agnosticismo desmedido e irrespetuoso que impone su punto de vista, y finalmente todos los procesos humanos que a lo largo de la historia no han visto más allá de sus narices e impiden vivir algo mejor.

Estos si son verdaderos opios, que con guantes de seda sojuzgan, manipulan, maquinan, explotan y aniquilan a los pueblos a fuego lento, y lo que es peor fabrican una generación de zombis o autómatas, para quienes no existe ni siquiera un ideal ilusorio porque quedan despojados de raciocinio. También lo es el fanatismo y el fundamentalismo religioso con fines bélicos o apocalípticos, que nada tiene que ver con el Plan de Dios. Todas las conductas antes expuestas son verdaderas MISERIAS HUMANAS que envilecen almas y aconsejan villanía.

Otro asunto de medular significación lo constituye la confrontación de las tesis del neoliberalismo con las de la TEOLOGÍA de la LIBERACIÓN, lo cual ha puesto a flor de tierra que los papeles tradicionales entre materialismo y religión se hayan invertido, particularmente respecto a las disputas y reivindicaciones sociales. Demostrando una vez más que el Problema del Mal no está en Dios, no es de Dios, han sido, son y serán los hombres los únicos responsables por su desobediencia y por su propensión al mal o al pecado, por creerse totalmente autosuficientes, cuando una y otra vez caemos en la cuenta de que solo el hombre guiado por Dios tendrá vida y luz en su vida. La historia lo demuestra con gran elocuencia una y otra vez, y hoy más que nunca nos lleva a esta realidad. Alejarnos de Él, como nos han sugerido o impuesto, solo nos ha llevado, en menos tiempo, a la destrucción y a la desolación.

Hasta que no comprendamos que idealismo y materialismo, religión y ciencia, en la política la izquierda y derecha son TODAS las dos alas de un mismo pájaro, y que TODO esto forma parte del Plan de Dios, nunca volaremos en la misma dirección, por lo que siempre estaremos revoloteando y dando vueltas sin llegar a ningún lugar. Hay un tiempo para todo bajo el sol, es hora de unirnos, porque juntos llegaremos más lejos y más seguros.

Miren si la religión y la ciencia deben caminar juntas complementándose, que no podemos olvidar que fue Georges Lemaître, un cristiano católico el primero en enarbolar la teoría del Big Bang enlazada con la creación, motivo por el cual encontró detractores, dentro de los cuales destaca Albert Einstein. El sacerdote cristiano católico y astrofísico belga, antes referido, fue quien habló por primera vez en 1931 de la explosión del átomo primigenio o primitivo, que años después se denominara Big Bang, que a su vez sustentó sus estudios en los de Nicolás Copérnico, clérigo cristiano católico, amigo del entonces Papa.

Copérnico fue el primero en aludir al heliocentrismo en contraposición con el geocentrismo bíblico, que luego Galileo Galilei amplió y fue más radical, lo que le costó que fuera juzgado y sancionado por la Inquisición, no por sus teorías, que no eran de él en su mayoría, sino POR NO PODER DEMOSTRAR LO QUE ALEGABA, es importante comprenderlo, aunque era una verdad, cosa que pudo comprobarse años más tardes; lo cual no quiere decir, en modo alguno, que desconozca que en el pasado las relaciones entre la religión y la ciencia fueron tensas en ambas direcciones, porque no buscaron complementarse sino defenderse o anularse recíprocamente.

Por otra parte, Charles Darwing era cristiano anglicano, bautizado y casado ante Dios con su esposa, que luego hizo una especie de apostasía agnóstica, que algunos afirman que en sus últimos días intentó acercarse a Dios, tanto así que su sepulcro está guardado como tesoro nacional en la Abadía Anglicana de Westminster, donde le hicieron un funeral de Estado, en cuyo lugar reposa además Isaac Newton (físico y Teólogo cristiano anglicano). Este naturalista propugnó la Teoría de la Evolución y la Selección Natural de las Especies, reconociendo que la interacción entre las especies dio origen a las actuales especies y sus razas.

Estas teorías revolucionaron para siempre la ciencia y los dogmas preexistentes, rompiendo los cánones; pero es importante que se sepa que inicialmente se afiliaba a un Creacionismo Evolutivo, pero más tarde rompió con estos esquemas y se circunscribió al proceso biológico y natural, denotando un punto de inflexión y un giro copernicano; aunque es mérito acotar que él mismo reconoció que EXISTÍAN VARIOS ESLABONES PERDIDOS. Sus descubrimientos científicos y los subsiguientes se sustentaban en hipótesis, algunas comprobadas y otras que quedan en el plano de la subjetividad, en las cuales aplicaron métodos científicos para determinar la verdad, dentro de los cuales destacan la inferencia y la analogía, entre otros.

Sus estudios dieron lugar a términos como el de Abiogénesis, para el cual el origen de la vida proviene a partir de materia inorgánica (no viva), es decir, aludían a una forma de vida autónoma. En contraposición a esta hipótesis se formuló la hipótesis del origen biogénico o Panspermia, que respondía al origen de la vida proveniente del universo extraterrestre, por conducto de los meteoritos que ingresaban a la Tierra con moléculas orgánicas, que al interactuar con la atmósfera terrestre fueron los precursores de la vida en la Tierra. Todo lo antes expuesto fueron hipótesis y teorías científicas que han tratado de reproducir en laboratorios para probar su certeza, lo que denota el afán desmedido por parte de la comunidad científica de desterrar el más mínimo vestigio de todo aquello que tenga que ver con la creación.

Pero como si no fuera poco, los científicos se encuentran con algo más complejo y profundo aún: la genómica comparativa, que no es más que un proceso de comparación de los actuales seres vivos con los fósiles, que junto a la secuenciación del ADN trajo como consecuencia la teoría de la deriva genética como un proceso de Evolución Biológica, todo lo cual llega a su culmen cuando se detecta el CÓDIGO GENÉTICO, lo que propició un hallazgo sin precedentes que fulminó la simiente de todo lo hasta este entonces descubierto: QUE ESTE CÓDIGO GENÉTICO ES COMPARTIDO POR TODOS LOS ORGANISMOS CONOCIDOS, INCLUYENDO VIRUS Y ORGANELOS.

Este hecho indica que el código genético ha tenido un origen único en todos los seres vivos conocidos, todo lo cual nos lleva al ÚLTIMO ANTEPASADO COMÚN UNIVERSAL, que según los científicos es el HIPOTÉTICO último organismo del cual descienden todos los existentes, es decir, es el antepasado común más reciente de todo el conjunto de los seres vivos actuales y probablemente también de todos los conocidos como fósiles. Se estima que vivió hace alrededor de 3´500 millones de años. Todo lo antes expuesto denota que evidentemente la comunidad científica prefiere afirmar la hipótesis de que nuestro antepasado común universal tal vez sea un organismo abiógeno o uno proveniente del espacio exterior a la Tierra, antes que reconocer que todos provenimos del creador: DIOS.

Fue Darwing el que movió esta hipótesis y dio pie a esta investigación teórica, al decir que habría habido un solo progenitor común, todo lo cual fue corroborado años después al descubrirse el CÓDIGO GENÉTICO UNIVERSAL, indicando que todo está relacionado. Lo cual no quiere decir que fue el primero ni el único organismo vivo primigenio, sino el único que sobrevivió y evolucionó al adaptarse mejor, y que su descendencia llega hasta nuestros días con su carga genética, producto de una larga serie de eventos de especiación y de extinción.

Recordemos que son hipótesis científicas sustentadas en hechos llenos de huecos, lagunas y eslabones perdidos, reconocidos por la comunidad científica; pero es más fácil creer en la objetividad de la ciencia y sus métodos científicos, que decir que existe un creador y que todas las especies provienen de Él, y menos afirmar que de ahí la existencia de un único Código Genético. Lo cierto es que no hay consenso en la comunidad científica sobre cómo comenzó la vida, aunque sí existe consenso respecto a que hay un antepasado común universal y un código genético en todos los organismos vivos y fósiles, esto es una VERDAD MATERIAL e INDUBITABLE.

Aunque una parte mayoritaria de los científicos lo niegue rotundamente, no hacen más que demostrar, sin quererlo, que todas las especies o las creaciones descienden del linaje de Dios, quien puso su propia carga genética en cada una de Sus criaturas primigenias, las cuales fueron evolucionando por la interacción o selección natural, dando lugar a nuevas especies, e incluso está la selección artificial que es donde interactúa directamente el hombre dando lugar a nuevas especies o a cambios genéticos dentro de una misma especie. De ahí el nacimiento de las Teorías del CREACIONISMO EVOLUTIVO y la EVOLUCIÓN TEÍSTA, que no pueden ser confundidas con la del DISEÑO INTELIGENTE.

Obviamente una parte significativa de la comunidad científica tilda estas tres teorías de pseudociencientíficas, porque aborrecen todo lo relativo al creacionismo. Mérito significar que las dos primeras difieren en el aspecto Teológico, pero coinciden en lo demás, y la tercera rechaza las posturas de sus dos predecesoras al afirmar que reconocen el proceso de evolución natural pero regido por las leyes naturales que Dios creó. Son tres Teorías muy importantes dentro del mundo cristiano y religioso en general, que si se alinearan tal vez dieran más fruto, pero intentan triunfar por separado, y entre ellas tienen ciertas posturas divergentes y otras comunes, que al final es en lo que deben centrarse, sin darse méritos más que servir al Plan de Dios.

La posición pública de la Iglesia Católica cristiana y casi la generalidad de los católicos, es la de respetar la autonomía de la ciencia y sus hallazgos, desplazando la discusión sobre la verdad de las Sagradas Escrituras y la justificación de las creencias a un plano netamente metafísico. Han expresado repetidas veces que la Creación y la Evolución no se excluyen ni se contraponen, SE COMPLEMENTAN, dejando claro que la evolución no responde a todas las preguntas metafísicas del hombre. 

Lo que demuestra que en la actualidad es la Ciencia la que se contrapone a la religión. Ciertamente antaño era más difícil la relación entre Ciencia y Religión, y tal vez en algunas religiones o regiones persista más que en otras esta difícil y aparentemente insalvable pero necesaria relación simbiótica, porque ambas se nutren recíprocamente, aunque muchos se afanen en negarlo la vida siempre nos lleva al mismo punto de encuentro y este conocimiento nos lleva al entendimiento y nos evita caer en el elixir del opio enajenante.

Cierto es que la cantidad de religiones, de falsos dioses y el desolador divisionismo dentro del Cristianismo, con sus actitudes cismáticas, hacen que muchos prefieran ser ateos y no creer en algún creador, y más si miramos algunos desmanes que se han hecho en el nombre de Dios a lo largo de la historia, pero repito: no es obra de Dios, es obra de los hombres de fe endeble y malsanos, que empleando Su nombre desvirtúan y truncan la fe y Su Palabra, como mismo hacen algunos políticos y otros hombres agnósticos que encabezan procesos humanos donde prima la ideología materialista y no el espíritu de Dios.
Son temas muy densos, complejos y polémicos, que apretarlo en síntesis es casi mutilarlos, pero la idea es llevar un mensaje y mover el análisis introspectivo; esta aproximación nos debe servir para ayudarnos a complementar estudios posteriores más profundos sobre estos temas tan controversiales y apasionantes, y somos precisamente nosotros, hombres de fe, quienes estamos llamados a dar a conocer el Plan de Dios, haciendo letra viva en nuestras vidas Su Palabra con un actuar coherente.

Hoy son otros procesos los que enajenan a los pueblos, hoy la religión no es como antes para mayorías ignorantes, ni es la Iglesia junto al Estado quien sojuzga al pueblo, hoy muchas veces son las religiones o algunas Iglesias las que son sojuzgadas por los Estados o sociedades, hasta el punto de su prohibición, y aun así sus fieles se incrementan y son firmes en su fe, muchos de ellos con elevados estudios científicos y técnicos. Actualmente las iglesias no "abusan" ni "explotan" a sus fieles como antes se solía afirmar, hoy son las Iglesias las que ayudan a sus fieles.

En fin, el punto es que tal vez antes se podía afirmar que la religión era el opio de los pueblos – no es que lo comparta –, pero hoy la realidad es otra y ha quedado al desnudo que lo que hizo que se viera que la religión era parte de la opresión fue precisamente su vinculación con el Estado, quien la empleaba para sus fines macabros. Hoy son otros procesos humanos los que nublan la razón de muchos hombres y es otra la cruda realidad, y como la religión abre los ojos y los oídos para ver y escuchar mejor es por esto que las arremetidas muchas veces son feroces o más sutiles. José Martí, como buen cristiano demócrata, afirmó que “quien sufre por su patria y vive para Dios, en este u otros mundos tiene verdadera gloria”; así como que también: “Dios no oye a los viles”.

Finalmente, Dios nos habla a través de la naturaleza y de sus criaturas, pero por nuestra desobediencia no queremos ver ni escuchar. Quien tenga oídos que escuche y quien tenga ojos que vea. Todo es problema de percepción y, sobre todo, de puntos de vistas. Cada ser social, que vive en sociedad, adquiere hábitos y costumbres, hereda otros y genera algunas. Todos creemos en algo o en alguien, unos en Dios, otros en varios dioses, otros en ninguno pero creen en la personalidad de alguien o en la suya propia en exceso, pero al final la historia demuestra con gran elocuencia que quien desee seguir “bajo los efectos del Opio” es porque quiere, y aquellos que determinamos conscientemente que no nos permeará con sus influjos, sencillamente actuamos libremente, y es aquí la “alquimia” perfecta del ser humano, la verdadera transformación que te lleva a la eternidad y a la libertad. Toda adicción es pecaminosa o dañina. Todo lo que se haga por amor y no perjudique al prójimo es agradable a Dios y bien visto a los ojos de los hombres, porque al no enajenarte te distancias del nuevo y verdadero “opio de los pueblos”.

lunes, 13 de abril de 2020

OBEDIENCIA Y SALVACIÓN

Lo siguiente es una demostración de hechos considerados por algunos: relatos históricos, y por otros: míticos o religiosos. No pretendo abordar un tema tan profundo, complejo y controversial en todas sus aristas, ni menos que se convierta en espacio de ataques, sino más bien de autorreflexión o introspección. No tenemos por qué coincidir en todo sino en el mensaje central: la OBEDIENCIA. Pero más que todo es la historia de salvación de la humanidad contada de muchas maneras, que desembocan en una sola vertiente; unido a la constante DESOBEDIENCIA del hombre (el pecado original), que por su propensión al mal nos lleva a la destrucción.

Sin fanatismo seré lo más imparcial y objetivo posible. Aclaro que no existe ánimo de sembrar MIEDO ni DUDA, porque cuando dejas a Dios al control de TODO estas dos palabras están de más. Pero SI es oportuno hacer un mensaje para aquellos que no toman consciencia sobre la percepción del riesgo y se creen inmunes. No es por mí ni para mí, es por TODOS y para el BIEN DE TODOS.

La palabra ATEO se escuchó por primera vez en la Grecia Antigua, refiriéndose a aquellas personas que no reconocían la existencia de Dios ni de alguna deidad (agnosticismo) o aun reconociéndolo no los adoraban.

Sin embargo, con el Imperio Romano se identifican como ATEOS a los primeros CRISTIANOS, porque no reconocían la divinidad del Emperador Romano ni de sus dioses olímpicos, a deferencia de los judíos y otras religiones que si lo hicieron. Por tal virtud, esos CRISTIANOS fueron vilmente martirizados y asesinados, muchas veces sirvieron de entretenimiento al enfrentarlos a las fieras en el Coliseo Romano. Esto es Historia Antigua y NADIE lo niega, pues existen evidencias sobre esto.

Sin embargo, con el devenir del tiempo esta terminología: ATEO, retornó a sus orígenes, es decir, se identificó a todo aquel que no creía en Dios alguno ni en su existencia.

Los agnósticos siempre alegaron que la CARGA DE LA PRUEBA de la existencia de Dios no solo debe estar a cargo de los que creen en Él, sino también de los que no lo creen, por lo que debía ser verificable. Y a lo largo de la Historia esto ha sido fruto de encarnizadas disputas filosóficas, teológicas y materialistas, cuestionando Su existencia, aún y cuando siempre ha habido, como ahora, miles de pruebas y los ciegos de espíritu no han querido ver.

Los agnósticos observaban una contradicción entre dos de los elementos que se le atribuyen: la bondad y la omnipotencia, lo cual trajo a colación el "Problema del Mal", señalando que este mal sería contrario a la voluntad de un dios y que si ese dios fuera omnipotente acabaría con el mal y éste no existiría; al no ser así, se demuestra -según los agnósticos- que no puede existir ese dios bueno y omnipotente, lo cual se conoce como la "Paradoja de Epicuro", quien vivió 3 siglos antes de Jesucristo, por lo que no podía conocer el Plan de Salvación de Dios para la humanidad, quien siempre nos deja al libre albedrío o elección, echándose por tierra el problema del mal, toda vez que es el hombre quien elige (libre albedrío) el mal camino por su desobediencia y no es Dios quien se lo propicia.

De igual manera los agnósticos sustentan su tesis en que no existe una sola religión ni un solo dios, y que aun los que creen en el mismo dios se dividen entre sí, lo que hace mucho más cuestionable su existencia, unido a los desmanes que se han ejecutado en el nombre de Dios por las religiones. A lo cual se le ha respondido que las actitudes cismáticas son propias de los hombres, así como los intereses personales y las perversidades, por lo que los errores de los hombres no pueden ser atribuibles a Dios, porque siempre nos llama a la unidad, al amor al prójimo, al perdón salvífico, a la paz y a la OBEDIENCIA, y muchos no quieren ver ni oír.

Reitero, TODO esto es mucho más profundo y complejo, aquí lo expongo a groso modo para un mensaje sencillo: OBEDIENCIA y DISCIPLINA para SALVARNOS TODOS.

A lo largo de la historia ha sido y es la desobediencia del hombre y su propensión al mal y no Dios, quien nos ha colocado al borde de nuestra extinción más de una vez, y ahora casi masiva en tan solo 5 meses o 150 días, tiempo que vaticinan los expertos para el posible retorno a la normalidad. Algo que, como verán en un relato bíblico que les presentaré más adelante, aparece de una manera similar.

Por tal virtud, dirijo este escrito a los ATEOS y a otras personas que les guste la lectura, con todo el respeto que merecen y sin ánimo de ofender, sino de llevarlos al análisis de una realidad, no para que se conviertan, sino para que contribuyan a la salvación de TODOS. Y no los atiborro con versículos bíblicos que sobreabundan, que demuestran mi decir y TODO lo que está ocurriendo.

El Antiguo Testamento de la Biblia, en Génesis, nos relata que Noé se resguardó en el arca los 40 días y noches que duró el diluvio universal, y que las aguas descendieron a los 150 días. Todo lo cual lo salvó, por fe y OBEDIENCIA a Dios, a él, a los suyos y demás animales que él llevaba en el arca. Similares mensajes de salvación aparecen en la Biblia, que evidencian que DIOS es AMOR. Si buscan en Internet podrán encontrar varias publicaciones sobre un descubrimiento arqueológico en la misma Ararat bíblica, una montaña de Turquía, donde aparece un gran barco antiguo, con características similares al arca de Noé. No se afirma ni se descarta que sea el arca de la alianza.

La Santa Cuaresma (40 días) es una celebración litúrgica en la cual nos encontramos actualmente, es un camino de conversión, que nos conduce hacia la Semana Santa, al Pentecostés y a Jesucristo redentor.

En este relato y celebración litúrgica podemos encontrar un paralelismo singular, que para algunos será coincidencia, pero para otros es causalidad. En esta Santa Cuaresma (40 días) somos conscientes de la necesidad de resguardarnos o aislarnos en cuarentena (40na.) en nuestras casas (arcas) mientras dure esta Pandemia Mundial (diluvio universal). Los científicos vaticinan que de 4 a 5 meses será el tiempo estimado durante el cual el virus se establezca en un país, por las infecciones y las reinfecciones, hasta que se reduzcan o se corte la cadena (150 días que demoró en bajar el nivel del mar).

La cuarentena no implica necesariamente que salgamos a los 40 días, sino que si se rompe la cadena y no existen más casos de contagios se acabó, pero si no se rompe la cadena puede durar un poco más: 150 días.

Ningún dato sobre este virus es exacto sino aproximado, y las fuentes son verificables con los Especialistas en Internet, pero al ser algo nuevo son inexactos y dependerá de lo que cada país sea capaz de lograr. Por esto el llamamiento a romper la cadena y quedarnos en casa, para disminuir el tiempo de la cuarentena, que puede ser más o menos de 40 días. A diario se dan pruebas de amor y solidaridad, y muchos de ellos son ATEOS, pero hasta algunos ATEOS rezan un Padre Nuestro o le piden a Dios o a la Virgencita en estos tiempos, tal vez no por ellos pero si por sus hijos y seres queridos. Tanto así que las estadísticas denotan por estos días un alza en el mundo Cristiano y cierta unidad entre algunas denominaciones Cristianas.

Este letal virus se identificó por primera vez el 1 de diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, en la China central, y aunque están volviendo a la normalidad, siguen las medidas de control estrictas y los casos positivos mejorando, y está por demostrarse que fue un arma bacteriológica con fines de guerra comercial, pero aún no se determina. Algunos aluden que apareció después de un ejercicio militar conjunto China/USA, o que salió de un laboratorio chino. Nada es absoluto ni demostrable. El hombre con su ciencia busca la cura y la salvación, que según la OMS la vacuna demorará más de 6 meses en producirse, sin embargo vemos los resultados: sigue en alza y con posibilidad de llegar a todos los rincones del mundo. Sin embargo en todo el mundo crecen las cadenas de oraciones pidiéndole a Dios.

Hermanos y hermanas, los invito a leer una parte de la hermosa "Oración por la Paz" de San Francisco de Asís, que se aviene perfectamente a estos momentos difíciles por el cual atraviesa la humanidad, solo les presento un fragmento, los exhorto a que la busquen y la lean completa: "Señor, hazme instrumento de tu paz, donde haya odio, PONGA YO AMOR, donde haya ofensa, ponga yo PERDÓN, ...donde haya duda, ponga yo la FE, donde haya desesperación, PONGA YO ESPERANZA, donde haya tinieblas, PONGA YO LA LUZ, donde haya tristeza, PONGA YO ALEGRÍA..."

Contribuyamos con nuestra actitud responsable, disciplinada y OBEDIENTE a cortar la cadena y disminuir el tiempo de cuarentena, QUÉDATE EN CASA protegiéndote a ti y a tu familia, aprovechando esta oportunidad excepcional para reenamorarte de tu familia y hacer cosas que antes no podías por el exceso de trabajo, para que así los que están salvando vidas no tengan que elegir quién vive y quién no, como en otros países.

Recordemos que no es nuestra voluntad sino la de Él. Que Dios tenga misericordia de todos nosotros, familiares y seres queridos, que nos proteja y bendiga en sobreabundancia. Hay un tiempo para todo bajo el sol, son tiempos de PAZ, UNIDAD, AMOR, PERDÓN y OBEDIENCIA.