El 17 de mayo de 1946 miembros de la entonces Guardia Rural asesinan, en una locación guantanamera, al campesino Aniceto (Niceto) Pérez García, quien fuera un activo integrante de la entonces Asociación Campesina y férreo oponente a todo tipo de abusos y atropellos contra los pobladores rurales; por lo que en esta misma fecha de año no precisado, pero si antes del 1959, los campesinos de la zona develan un modesto busto en su nombre e instituyen el 17 de Mayo como Día del Campesino cubano, tradición que se oficializó el 17 de Mayo del 1959.
El 17 de mayo del 1959, en conmemoración al asesinato de Niceto Pérez, se firma por el entonces Primer Ministro, en la Comandancia de La Plata de la Sierra Maestra, otrora Provincia de Oriente, actual Municipio Guamá, de la actual Provincia de Santiago de Cuba, la “Ley de Reforma Agraria”; años más tarde, en el 1963, sobrevendría una segunda Ley de Reforma Agraria, motivo por el cual también se conoció a la del '59 como la “Primera Ley de Reforma Agraria”.
Ambas normativas obedecieron a necesidades históricas acumuladas de eliminar el latifundio existente, con la idea de posibilitar MAYOR PRODUCCIÓN nacional y MEJORAR las condiciones de vida del campesinado, todo lo cual más adelante profundizaremos.
Origen el problema
Sin pretender hacer un análisis evolutivo histórico, resulta menester escudriñar en los orígenes del problema de la REFORMA NECESARIA, partiendo de la etapa colonial, transitando por la etapa republicana hasta llegar al año 1959 y siguientes; para lo cual emplearemos las herramientas del materialismo histórico dialéctico concreto, que nos permitan situarnos dentro del problema y contextualizarnos, para analizar coherentemente sus diferentes aristas y hacer una valoración integral del proceso y su evolución lo más certero posible, evitando parcialidades que en nada favorecen los procesos históricos ni su desenlace final, porque aún se reescriben sus páginas.
Cuba fue colonizada por España durante poco más de 400 años, momento que se inicia con el descubrimiento por Cristóbal Colón en 1492, seguido de varias incursiones de reconocimiento y conquistas, que se acentuaron en 1510 por Diego Velázquez con la conquista paulatina del territorio de Cuba, fundando la primera Villa en Baracoa en el año 1512, pero la oficialización colonial comienza en el 1777, cuando se instaura la Capitanía General de Cuba bajo la tutela de los Reyes Católicos de España, todo lo cual rigió hasta el 1898, momento en el que se firmó por España y los EE. UU. el Tratado de París, como resultado final de la Guerra cubano-hispana-norteamericana, en el cual España entrega Cuba, Puerto Rico y Filipinas a los EE. UU.
Mérito significar que el Reino de España, en el momento de la dominación y coloniaje de Cuba, era la principal potencia extranjera europea, cuyo declive fue acaeciendo paulatinamente con el ascenso del Reino Unido de Gran Bretaña y la pérdida de varias de sus colonias, llegando a ser Cuba la última en perder, poniendo fin a lo que en su día fue uno de los reinos más poderosos y temidos de Europa Occidental, desde la Edad Media hasta la Edad Contemporánea, particularmente hasta finales del Siglo XIX.
Mientras Cuba fue colonia, España se encontraba en un período histórico caracterizado por el Feudalismo y fue transitando hasta llegar al capitalismo, con el consecuente desarrollo productivo y tecnológico que esto implicó para ellos; sin embargo los medios de producción y las fuerzas productivas en Cuba estaban desfasadas en el tiempo, toda vez que no había desarrollo tecnológico y la fuerza de trabajo predominante era esclava, siendo este aspecto y la independencia de Cuba los MOTORES IMPULSORES para el inicio de las gestas libertarias de 1868, que a intervalos y con características propias duró hasta el 1898, año en el que España firmó la paz con los EE. UU., según como antes expusimos, donde irrespetuosamente no permitieron la merecida presencia de los cubanos.
Como lógica consecuencia el 1 de enero de 1899 acontece la ocupación militar de los EE. UU. en Cuba, como gobierno interventor; y luego de varios trances políticos y económicos se aprueba en febrero de 1901 la Constitución de la República de Cuba por los Delegados de la Convención Constituyente.
Teniendo en cuenta que Cuba era un país ocupado militarmente por los EE. UU., este retrasó su aprobación hasta que la Convención Constituyente modificó la Constitución en junio de 1902, para incorporar la enmienda Platt, como un apéndice constitucional que había sido aprobado por el Congreso de los EE. UU., que garantizaba su poderío neocolonial, lo que implicó que el pueblo cubano no alcanzó su total independencia, primando los intereses externos por encima de los nacionales.
Por lo que el 20 de Mayo de 1902 se puso en vigor la Constitución de la República y se reconoce por la Historia cubana como el día del nacimiento oficial de la República de Cuba, con Tomás Estrada Palma como su primer Presidente. En esta Constitución se reconoció la tripartición de poderes y su carácter liberal-democrático, algo que significó un hito histórico, aunque en la práctica otra historia se contara.
Mérito significar que Cuba saltó del esclavismo al capitalismo, sin transitar por el feudalismo, pero en ambos supuestos se implementó su variante más atrasada. El que no se haya transitado por el feudalismo impidió que se pudiera experimentar un proceso histórico natural y necesario, que implicó una indudable evolución y desarrollo de los medios de producción y de las fuerzas productivas, algo que aconteció fundamentalmente en el campo y desde allí irradió a las ciudades, implicando mejores relaciones de producción, que ayudó a salir del estancamiento económico existente en el esclavismo; con la mejora continua del sistema feudal se dio origen a un nuevo modo de producción, propiciado por las pujantes nuevas clases burguesas y obreras asalariadas, que poco a poco fueron desplazando a los señores feudales, permitiendo un salto tecnológico significativo, que llevó a estos países a otro estatus de desarrollado conocido como capitalismo.
Estas transformaciones NATURALES y ESPONTÁNEAS fueron MUY IMPORTANTE necesarias en los procesos históricos, porque significó un SALTO EVOLUTIVO en el progreso socioeconómico de las naciones, y la Historia ha demostrado, con gran elocuencia, que donde no ocurrió así no hubo solidez económica y al final los procesos instaurados no han perdurado, por lo que han tenido que abortar o emplear fórmulas mixtas para poder subsistir.
Sin embargo, es mérito significar que desde la etapa colonial los trapiches azucareros hicieron de Cuba una nación NOTORIA, así como por su producción de carne vacuna, del café, ron, tabaco, cacao, entre otros productos agropecuarios.
Por otra parte, el latifundio en la etapa colonial era a escala superlativa, toda vez que todas las tierras de Cuba eran del Rey de España, sustentados en el principio de Derecho Romano: res nullius, cuya transcripción al castellano deriva en cosa de nadie, toda vez que al no pertenecer a “nadie” porque “ellos descubrieron” a Cuba y la colonizaron, por transitividad todas las tierras le pertenecían al Estado monárquico Español, algo que con el tiempo se fue cediendo en propiedad a colonos españoles, y a otros compradores de otros países que se fueron asentando en Cuba, dentro de los cuales destacan franceses, norteamericanos, entre otros, que vieron en Cuba grandes potencialidades económicas y agropecuarias por su clima y su tierra fértil, propicia para producciones específicas, propias de países tropicales, que eran muy demandadas en los países desarrollados.
En la etapa republicana, con la dominación norteamericana, todo lo antes expuesto fue superado con creces, ya que se posibilitó un aparente salto económico y tecnológico unido a la implementación de nuevos centrales azucareros y del ferrocarril con modernas locomotoras, lo que propició un alto impacto económico al incrementarse los niveles productivos, de consumo interno y de exportación, siendo el mercado norteamericano su principal y casi exclusivo destino. Para lograr esta dependencia, EE. UU. no le permitió a Cuba acceso a las tecnologías de punta ni diversificar su economía, lo cual implicó que muchas de las producciones nacionales tuvieran que ser exportadas en bruto para EE. UU., para ser procesadas y luego ser importadas a Cuba como productos terminados, e incluso llegaron a exportarlas a otros países como productos Made in USA gracias a las materias primas de producción nacional, sin que se reconociera el valor agregado cubano.
Todo lo antes expuesto devino en negocios bien jugosos para ambas partes, y en innegables beneficios alimenticios y de todo tipo para el pueblo cubano; pero una parte significativa del pueblo no tenía acceso a estos beneficios, porque al no encontrar trabajo no podía sustentarse económicamente, y teniendo tanta producción de alimentos en el país algunos morían de hambre al no poder acceder a ella; tanto así que el entonces vigente Código de Defensa Social, conocido también como la ley de los delitos, tenía dentro del delito de Robo una modalidad que atenuaba considerablemente la sanción, cuando el delito se cometía por una persona en estado de calamidad económica extrema o para alimentar a sus hijos menores y no tenía con qué pagar.
En cuanto a lo que antes existía con los españoles, respecto al latifundio, se intensificó con la dominación norteamericana, toda vez que personas naturales y jurídicas cubanas y extranjeras, mayoritariamente norteamericanos, poseían la mayoría de las tierras productivas, quedando en manos de algunos cubanos pequeñas cantidades de tierra que les permitió un notable beneficio económico, que complementaron con otros pequeños negocios no agrícolas, algo propio de estos sistemas: la libertad de empresa, lo cual posibilitó muchos más beneficios personales, familiares y a la comunidad; tanto así que algunos de estos pequeños agricultores nacionales llegaron a apoyar a las tropas rebeldes que se enfrentaron contra la tiranía batistiana, y que luego igualmente fueron afectados por el proceso revolucionario después del '59, ya no solo por exceder los límites aprobados para ser propietario de tierras, sino, en algunos casos, por otras causas, muchas de estas hasta la fecha no definidas, que bien pudieran llegar a constituir excesos no resueltos, creando innecesarios descontentos en un sector de la población.
Con todo este cuadro se vislumbraba la notoria desigualdad en el campo, toda vez que una parte significativa del campesinado cubano nunca participó de estos beneficios, institucionalizándose la precariedad en algunos casos, ya que algunos pobladores del campo no tenían seguridad alguna, no solamente en materia económica, laboral o alimentaria, sino hasta habitacional, siendo común, en nuestros campos de entonces, el desalojo de familias muy numerosas y pobres.
Este latifundio impidió, en mayor o menor medida, un desarrollo homogéneo e integral del campesinado, motivo por el cual en el 1959 acontece un suceso trascendental en la Historia de Cuba, cuya iniciativa tenía dentro de sus pretensiones, entre otros aspectos, desconcentrar la propiedad de la tierra, incrementar el desarrollo y mejorar la calidad de vida del campesinado cubano, y SE ENUNCIABA RESPETAR A AQUELLOS QUE LOGRARON HACER PROSPERAR SUS TIERRAS DE MANERA LÍCITA y enfrentar a aquellos otros que incrementaron su patrimonio de manera ilegítima a costa de los legítimos intereses del pueblo cubano.
Necesidad de la reforma
Cuando estudiamos la Historia evidenciamos que varios países del mundo han efectuado procesos de reformas agrarias, dentro de los cuales destacan: México (1915), España (1932), y en años sucesivos: Venezuela, Bolivia, Colombia, Guatemala, Chile, Perú, entre otros; solo que por su esencia económica no fueron radicales, y aunque significó grandes encontronazos en el orden económico no afectó lo social ni lo político.
En tal virtud el naciente Gobierno revolucionario cubano sintió la necesidad histórica de reivindicar los derechos de la Nación cubana, y transformar RADICALMENTE su esencia económica, política y social desde sus inicios mismos, afectando directa y profundamente los intereses económicos de los EE. UU., como gobierno interventor, poniendo fin a dominaciones sucesivas sobre este noble país; por lo que algunos de los que apoyaron el proceso revolucionario comprendieron, desde sus inicios, que sus propios intereses podían ser afectados, por lo que algunos de los cuales intentaron remediarlo infructuosamente.
Después de varios sucesos llamados terroristas y de incursiones armadas en Cuba, y ante la negativa de negociaciones entre iguales, y con el respaldo de la exURSS, en el año 1961 se efectuó la Primera Declaración de La Habana, momento a partir del cual se hizo público el carácter socialista de la Revolución cubana, algo sin precedentes en Occidente y menos en América. Por lo que en lo adelante se suscitaron varios eventos, de ambas partes, que propiciaron puntos de INFLEXIÓN hasta nuestros días; siendo el pueblo cubano el más afectado como "beneficiado" en todo esto.
Lo antes expuesto encuentra su origen desde los primeros meses de la naciente Revolución, cuando el 17 de Mayo de 1959 se firma la Primera Ley de Reforma Agraria, lo cual fue el primer intento por eliminar el latifundio y la aparcería en Cuba.
Aspectos legales
Legalmente todo parte, tras el triunfo de la Revolución Cubana, con la promulgación el 10 de enero de 1959 de la Ley Fundamental de la República, aprobada por el gobierno provisional presidido por el Doctor Manuel Urrutia Lleó, entonces Presidente de la República de Cuba. Esta Ley fue publicada en la Gaceta Oficial No. 5, del 14 del propio mes, resultando ser modificada en diciembre del '59 y en julio del '60. En esta norma se le otorgaba amplias facultades al Consejo de Ministros como órgano ejecutivo.
Dicha Ley se sustentaba, en esencia, en la Constitución de 1940, la cual había sido derogada por los Estatutos Constitucionales de la dictadura de Fulgencio Batista. En esta nueva Ley se establecían determinados cambios adecuados al momento histórico que vivía la nación relacionados con el proceso revolucionario, dentro de lo cual cabe destacar que amplió la redacción del artículo 24 del texto constitucional del '40, toda vez que prohibía la confiscación de bienes, algo que era muy necesario por los tantos delitos cometidos antes del '59. La Ley Fundamental de 1959 permaneció vigente en Cuba hasta la aprobación por referendum popular de la Constitución socialista de 1976.
La Primera Ley de Reforma Agraria aprobada el 17 de Mayo de 1959, redujo a 30 caballerías, es decir, 402 hectáreas, el máximo de extensión de tierras que podían poseer una persona natural o jurídica, determinando la expropiación de las tierras que excedan de este límite. La disposición adicional final confería a esta Ley rango constitucional al declararla parte de la Ley Fundamental de la República.
Dicha Ley sin número fue publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria Especial No. 7, del 3 de junio del 1959, fecha de su entrada en vigor, sancionada por el Dr. Manuel Urrutia Lleó, entonces Presidente de la República, toda vez que el Consejo de Ministros así lo acordó sustentado en la Constitución del '40 y la Ley Fundamental del Gobierno Revolucionario, que proscribían el latifundio, alegándose que esta última le confería estas facultades al Consejo de Ministros.
La aprobación de esta Primera Ley de Reforma Agraria del gobierno revolucionario cubano liquidó el latifundio y la aparcería, cuyo objetivo fundamental era la redistribución de las tierras del país, favoreciendo a los campesinos más pobres; posibilitando que se materializara uno de los postulados del “Programa del Moncada” enarbolado en el alegato de autodefensa del Dr. Fidel Castro, conocido por “La Historia me Absolverá”, motivado por el juico por el asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba.
En dicho alegato expuso: “Nosotros llamamos pueblo si de lucha se trata, …a los cien mil agricultores pequeños, que viven y mueren trabajando una tierra que no es suya, contemplándola siempre tristemente como Moisés a la tierra prometida, para morirse sin llegar a poseerla, que tienen que pagar por sus parcelas como siervos feudales una parte de sus productos, que no pueden amarla, ni mejorarla, ni embellecerla, plantar un cedro o un naranjo porque ignoran el día que vendrá un alguacil con la guardia rural a decirles que tienen que irse…”
La Primera Ley de Reforma Agraria dispuso, además, la creación del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), encargado de aplicar las medidas adoptadas, que fuera presidido por el Primer Ministro Fidel Castro; algo nunca antes visto: que un Primer Ministro presida, a su vez, un organismo nacional.
El 17 de Mayo de 1961, durante el segundo aniversario de la Promulgación de la Primera Ley de Reforma Agraria, se crea la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), una organización de carácter social que representa los intereses del campesinado cubano y que vela porque se cumplan sus derechos.
Años más tardes, el 3 de octubre de 1963, el entonces nuevo Presidente de la República Dr. Osvaldo Dorticós Torrado, emitió la Ley sin número, denominada Segunda Ley de Reforma Agraria, publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria No. 1, de igual fecha, donde se dispone la nacionalización, y por consiguiente la adjudicación al Estado Cubano de todas las fincas rústicas con una extensión superior a 67 hectáreas y 10 áreas, es decir, 5 caballerías de tierra. En la disposición adicional final se dispuso que en uso del Poder Constituyente que compete al Consejo de Ministros se declaró que esta Ley fuera, igual que la anterior, parte integrante de la Ley Fundamental de la República, quedando así adicionada.
Desde la Primera Ley de Reforma Agraria, y con mayor intensidad aún con la puesta en vigor de la Segunda Ley de Reforma Agraria, se suscitó dentro de Cuba y en varios países del mundo una fuerte protesta internacional por su DUDOSA LEGITIMIDAD y EXCLUSIVIDAD. Ambas leyes PERJUDICARON los intereses de los latifundistas nacionales y extranjeros, y claramente los alineó contra la naciente Revolución Cubana, iniciándose un proceso de oposición política que dura hasta nuestros días, muchos de ellos radicados en el denominado exilio en los EE.UU., a los cuales se les fueron sumando otros por diferentes causas.
Desde el punto de vista técnico legal, estas leyes encontraron varios detractores dentro y fuera de Cuba, toda vez que las leyes debían ser PREVIAMENTE ACORDADAS por el Congreso como único órgano con facultades legisferantes, según la propia Constitución del '40, toda vez que el Sistema Político Cubano aprobado en esta Constitución reconocía la Tripartición o Separación de Poderes, es decir, que el Ejecutivo debía respetar las funciones del Legislativo y del Judicial, algo que no aconteció.
Sin embargo el argumento en el cual se sustentó el Gobierno revolucionario para aprobar estas dos leyes sin número, fue primeramente el nivel de corrupción existente entre la mayoría de los legisladores de entonces o porque no estaban de acuerdo con estas reformas, quienes las hubieran impedido, y que se actuó sustentado en lo dispuesto por la Ley de Reforma Constitucional del '59, pero DESATENDIENDO lo dispuesto en el artículo 134, inciso h) de la Constitución del '40 que otorgaba la FACULTAD INDELEGABLE de legislar sobre los asuntos agrícolas al Congreso, aunque al ser un Sistema Presidencialista las leyes las sancionaba el Presidente, según el art. 137 de esta misma Constitución.
Esta norma, es decir, la Ley de Reforma Constitucional, igualmente resultó ser TÉCNICAMENTE COMBATIDA por su DUDOSA CONSTITUCIONALIDAD, porque para modificar la Constitución se REQUERÍA un REFERÉNDUM, algo que NO ACONTECIÓ, y en todo supuesto debía ser aprobada por el Congreso. Como Cuba estaba en Revolución se atacó al decir que se actuó de manera similar a la del Tirano Fulgencio Batista con su Golpe de Estado, al aprobar los Estatutos Constitucionales y suprimir la Constitución del '40, solo que en este caso no se suprimió solo se modificó.
Análisis como los antes expuestos ocurrieron con el justo y necesario juicio de Núremberg, para juzgar y sancionar a los criminales de la Segunda Guerra Mundial; que fue denunciado internacionalmente por ILEGÍTIMO, toda vez que NO existía un Tribunal o Corte Penal o Criminal Internacional que permitiera su procesamiento legal, NI existía una Ley penal previa que reconociera estos crímenes o delitos. Todo lo cual se corrigió años después, para estar a tono con los principios generales del Derecho y con lo que la mayoría de los países modernos y democráticos llaman ESTADO DE DERECHO, donde SE RECONOCE Y RESPETA LA PRIMACÍA o IMPERIO DE LA LEY.
Por lo que en el 1998 se creó la Corte Penal Internacional, que no debe confundirse con la Corte Internacional de Justicia de la Organización de Naciones Unidas (ONU). De igual manera estos hechos impactaron en el Derecho Internacional, por lo que fueron aprobados varios Tratados Internacionales para evitar la repetición de estas atrocidades, dentro de los cuales destacan: la Convención contra el Genocidio de 1948; la Declaración Universal de Derechos Humanos 1948; y las Convenciones de Ginebra de 1949 y sus protocolos de 1977.
Las personas de buena voluntad NO pueden objetar la necesidad histórica de implementar ambos procesos legales. El primero porque la concentración de la tierra en Cuba era excesiva e irregular, porque quienes la producían no se beneficiaban justamente de ella, porque había quienes ni podían trabajarla y en nada se beneficiaban, y finalmente porque era Cuba en Revolución. En cuanto al segundo, por el Holocausto cometido por los nazis y sus aliados, que devino en un genocidio. Todo lo cual invita a varias reflexiones. Sin embargo, discrepo con el criterio de “que el fin justifica los medios”, por lo que soy del criterio que en todo momento debemos respetar el Estado de Derecho y los Principios Generales del Derecho, que es lo que, en suma, nos diferencia de las antiguas civilizaciones y de los animales irracionales, que nos permite vivir en DEMOCRACIA.
Consideraciones finales
No se pretende efectuar un análisis exegético de las normativas vigentes, toda vez que están en constante transformación y aun necesitan más adecuaciones, para ser un fiel reflejo no ya del actual status quo, sino de lo que se necesita sea el campesinado cubano, que no es más que una mejor y mayor interacción entre las fuerzas productivas y los medios de producción, que impliquen mejoras continuas y ascendentes en las relaciones de producción, si realmente queremos mayores niveles productivos que beneficien al pueblo y al que produce la tierra, que debe tener sentido de pertenencia de la misma, así como mayor seguridad jurídica, que les permita mayor incentivo productivo.
Eliminamos el latifundio y entregamos algunas tierras a los que la trabajaban para que se beneficiaran junto a su familia, que años más tarde algunas fincas privadas fueron cooperativizadas pasando al patrimonio del Estado, y la mayoría de ellas SE VOLVIERON IMPRODUCTIVAS en manos inexpertas, indolentes o poco comprometidos, por lo que más tarde algunas de estas tierras fueron entregarlas en usufructo, denotando FALLOS SISTÉMICOS marcados por un ACTUAR ERRÁTICO, evidenciando un NUEVO LATIFUNDIO, peor que el de antes por IMPRODUCTIVO, que juntos debemos REFORMAR de una vez y para siempre.
Sustentado en el principio primigenio de que la Tierra sea de quien la trabaja, debemos defender el criterio que se necesita una TERCERA REFORMA AGRARIA en Cuba, para regular la tenencia y VERDADERA PRODUCTIVIDAD de la tierra, así como en el orden legislativo, para que sean recuperados los niveles productivos de antes, que con pocos trapiches se producía más azúcar que con tantos centrales que hoy existen y que son improductivos e ineficientes en su mayoría, y que fue, además, un país ALTAMENTE PRODUCTOR y consumidor de café y de carne de res, entre otros altos niveles productivos de productos agropecuarios y forestales, que hoy más que nunca se necesitan retomar en beneficio del pueblo y de la economía nacional.
Al hacer balance del antes y ahora, podemos apreciar que antes había productividad pero en algunos lugares había hambre, miseria y explotación, hoy no hay productividad para sustentar la alimentación del pueblo y hay que importarlo casi todo y persiste el hambre, la miseria y la explotación, hoy no hay latifundio privado pero si latifundio estatal y la mayoría de las tierras están improductivas; antes se permitía libremente la comercialización y consumo del ganado mayor y habían en abundancia hoy no; antes no existían tantos intermediarios y todo fluía mejor, hoy hay demasiados intermediarios que obstaculizan todo el proceso productivo y de comercialización, generando ilegalidades y pocos beneficios para el productor; antes las personas estaban estimuladas a producir hoy se nota en muchos lugares poco incentivo productivo, por lo que hay que pincharlos como a los bueyes; hoy la gente del campo viven más dignamente que antes, pero no con las mejores condiciones de vida que los tiempos actuales demandan; antes una parte significativa del campesinado no tenía derechos y hoy todos los derechos de los productores no son debidamente representados por la ANAP, por lo que el desestimulo pulula. A todas luces indica una REVISIÓN INTEGRAL y ACCIÓN CONCRETA cuanto antes.
Cada vez que son maltratados o vulnerados los DERECHOS de nuestros campesinos es como si se REVIVIRA el vil suceso contra Niceto Pérez, aunque en otro contexto, claro está; es por esto que los líderes de la ANAP no deben ser políticos sino campesinos que defiendan los intereses de sus congéneres, quienes jamás deben estar de espaldas a estos en beneficio de las empresas estatales o cooperativas, porque su misión fundamental es representar a los agricultores pequeños individuales o asociados a cooperativas y defender sus DERECHOS, no sindicales, sino agroproductivos, económicos y legales.
Existen tantas formas productivas que sus nombres se convierten en EUFEMISMOS, que ni con créditos ni con servicios se logra la productividad esperada, por lo que todas deben ser Cooperativas con los MISMOS derechos y beneficios, y SIN TANTAS ATADURAS a las empresas estatales, que pegadas como SANGUIJUELAS PARÁSITA las ASFIXIAN, por lo que deberá propiciárseles MAYOR AUTONOMÍA e INDEPENDENCIA FUNCIONAL.
Las Cooperativas exitosas deberán llevar a sus fincas a los productores y ejecutivos de las cooperativas que no lo sean, para que aprendan viendo y haciendo, y luego que los exitosos productores vayan con los de bajos niveles productivos a sus fincas para supervisar, asesorar, para enseñar y corregir sus deficiencias en el terreno. Igual proceder se deberá hacer entre los agricultores pequeños, todo lo cual tributará en incrementos productivos por BUENAS PRÁCTICAS. Debemos dejar atrás la mala práctica de beneficiar a unos y a otros dejarlo a su suerte, debe primar la equitatividad, si de verdad deseamos incrementar los niveles productivos y lograr satisfacción individual y social.
Tenemos muchos Ingenieros Agrónomos, Doctores y Científicos, pero esto no se traduce en INCREMENTO de NIVELES PRODUCTIVOS en la base ni en más calidad, por lo que esto hay que REVERTIR LO con urgencia, porque los adelantos científicos técnicos son un imperativo, así como la obtención de mejores semillas y el incremento de cultivos orgánicos, y el mejor tratamiento a la masa ganadera, para coadyuvar a los necesarios incrementos productivos que redunden en beneficio popular e individual.
Durante años nos han hecho entender que el Bloqueo/Embargo EXTERNO de USA dificultaba sobremanera este proceso, pero más obstaculiza el BLOQUEO INTERNO, ya que frena el desarrollo de las FUERZAS PRODUCTIVAS y estanca la BASE ECONÓMICA, que si implementamos estas medias y otras de seguro habrán NOTABLES INCREMENTOS PRODUCTIVOS en beneficio del pueblo, que redunda en mejores condiciones de vida del campesinado cubano, a saber:
1.- Debe ser un criterio generalizado que todas las tierras improductivas sean entregadas a quien la trabaja en propiedad no en usufructo, porque no se resuelve el problema, al no haber sentido de pertenencia y esto afecta la productividad y la motivación.
2.- Que se le permita al campesino IMPORTAR directamente, SIN INTERMEDIARIOS, como se hace con los artistas, artesanos y otros, lo que implicará más insumos, materias primas, desarrollo tecnológico e industrial.
3.- Permitir que el campesino compre directamente sus insumos en los mismos establecimientos que los estatales y cooperativos, en igualdad de condiciones y con los mismos beneficios.
4.- Que el Estado pague PRECIOS JUSTOS y EN TIEMPO, y ponga sus impuestos, que no tope los precios, que el MERCADO se autorregule con productividad y calidad.
5.- Que se permita que el agricultor pequeño pueda CONSUMIR TODAS SUS PRODUCCIONES y que pueda COMERCIALIZAR DIRECTAMENTE SUS PRODUCCIONES SIN INTERMEDIARIOS en los Mercados, lo que implicará menores precios, y que se acuerde estatalmente con el productor y su Cooperativa la entrega a organismos de productos directamente sin intermediarios.
6.- Que se le permita al productor beneficiarse directamente de la EXPORTACIÓN de sus producciones, lo cual generalmente se queda en las empresas encargadas, o que se les autorice a EXPORTAR DIRECTAMENTE.
7.- Permitir las INVERSIONES directas de extranjeros y de cubanos, tanto residentes en Cuba como los emigrados, en todo caso con PROBADA LICITUD del capital y sin tanta burocracia que limite o espante el proceso inversionista, con la lógica supervisión de los organismos competentes.
Finalmente, en el cuerpo de la primera y la segunda Ley de Reforma Agraria se dispuso que estos cambios eran necesarios para permitir y lograr el despegue económico de la nación y los incrementos productivos, algo que desafortunadamente en la práctica no ocurrió así, ya sea por factores endógenos y exógenos, todo lo cual indica la insoslayable necesidad de una tercera y definitiva REFORMA AGRARIA en Cuba, que posibilite que las FUERZAS PRODUCTIVAS sean LIBERADAS y con ello sean modernizados los medios de producción, que se traduce en INCREMENTO de los NIVELES PRODUCTIVOS y un mejoramiento del nivel de vida del campesinado, propiciándose con esto un NOTABLE INCREMENTO en el BALANCE ALIMENTICIO del pueblo y de las EXPORTACIONES, beneficiándose la economía nacional, lo que implicará un equilibrio adecuado entre la micro y la macroeconomía.
Un día como hoy, pero de 1902, entra en vigor la Constitución de 1901 y se oficializa el nacimiento de la República de Cuba, según como antes hemos aludido.
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