miércoles, 16 de septiembre de 2020

Poderoso caballero es don Dinero?

Con esta frase don Francisco de Quevedo y Villegas, poeta español, en el siglo XVII, inicia su famoso verso; cuyos orígenes se pueden encontrar en el siglo XIV, en la poesía de Juan Ruiz Arcipreste de Hita, en el poema "Lo que puede el dinero".

Por su parte Ben Jhonson, en "El Zorro", le dijo al dinero: “Eres un dios omnipotente que da elocuencia a los mudos, valor a los cobardes, vista a los ciegos, agudeza a los necios. Nada puede por ti solo y, sin embargo, obligas a los hombres a hacer todas las cosas, las más viles como las más heroicas. Eres el precio de los cuerpos y de las almas".

Moliere afirmó “que es la llave que abre todas las puertas”; y aseguró que “El dinero no puede hacer que seamos felices; pero es lo único que nos compensa de no serlo”, y agregó que “eso de que el dinero no da la felicidad son voces que hacen correr los ricos para que no les envidien demasiado los pobres”.

José Martí, cristiano por demás, expresó: “!Que terrible enemigo para el logro de la virtud es la DESESPERADA NECESIDAD de dinero!”. “El dinero es anónimo; no hay rastro en el de las lágrimas que ha hecho derramar ni de la sangre que ha costado”. Sentenció que “el dinero CREA y quema”. Afirmó que "...amar al dinero por si, y no por testimonio vivo del ESFUERZO que se le acumula, lo cual, con el PLACER de DARLO a quien lo NECESITE, es lo más BELLO que tiene el dinero". Finalmente dijo: "El dinero se ha de ver desde la raíz, porque si nace impuro no da FRUTOS BUENOS, hasta el último apéndice".

No podemos soslayar que, incluso ya desde hace 2000 años, en el más universal de los bestsellers y el mejor manual de vida del hombre (La SANTA BIBLIA) se hablaba del poder del dinero y de cómo corrompe el alma de los hombres. Lo cual no quita que muchas veces existe un erróneo concepto sobre el dinero y de las personas que lo poseen, así como de las enseñanzas de Jesucristo, todo lo cual veremos seguidamente para descontruir el mito sobre este tema y RECONSTRUIR, que nos permita traer a la LUZ las verdaderas enseñanzas de la Palabra revelada, algo muy manipulado por los gobernantes y grupos de poder profundo mundial desde hace milenios.

En los Evangelios sinópticos (Mt. 19:16-24; Mc.10:17-25 y Lc. 18:18-25) podemos apreciar la famosa frase de Jesús: Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos, toda vez que en el pasaje bíblico se relata que un rico, que cumplía a cabalidad la ley mosaica, se le acercó a Jesús para preguntarle qué debía hacer para entrar al Reino de los Cielos, y Jesús, después de verificar que era un buen hombre de Dios, le inquiere diciéndole "todavía te falta algo más, si quieres ser perfecto vende todo y dalo a los pobres y entonces sígueme", algo que apesadumbrado no pudo hacer porque era muy rico; todo lo cual significa que no todos podemos ser perfectos ni santos, y que seguir a Jesús, más que un sacrificio, entraña una gran responsabilidad.

Es importante comprender que lo antes expuesto no quiere decir, en modo alguno, que este hombre no continuara siendo un buen hombre temeroso de Dios y caritativo, todo por el contrario siguió siéndolo, pero sabiendo que NO ELIGIÓ SER POBRE, que es la más PERFECTISIMA de las ELECCIONES, según nos relata el texto bíblico y nos complementa San Ignacio de Loyola, quien antes fue un hombre rico y que luego ELIGIÓ SER POBRE.

En reiteradas oportunidades muchas personas, a lo largo de la historia, erróneamente han interpretado literalmente las Sagradas Escrituras, desconociendo que las palabras de Jesús son una manera de decir empleando parábolas, para lo cual debemos entender que las personas deben DESPEGARSE de los bienes materiales, lo cual NO QUIERE  DECIR que vivan sin estos bienes, harapientos ni malnutridos, sino que NO SE DEBE IDOLATRAR LO MATERIAL NI PONERLO SOBRE TODAS LAS COSAS.

El dinero que sirve para obtener cierta calidad de vida termina con la vida misma cuando no es usado debidamente, cuando se obra egoístamente sin importar el prójimo, sin ponerlo al servicio de otros; cuando se le rinde pleitesía se pone en peligro la convivencia humana, porque se rompen las relaciones familiares, se olvida el perdón, se extorsiona, se roba, se traiciona, se corrompe el alma y se llega hasta quitar la vida del otro, si es necesario; muchas veces es fuente de injusticia que hace a los hombres ciegos ante las necesidades de los demás. 

Jesús nos advierte: "¿De qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde y arruina su vida?" (Lc. 9:25). De ahí que Jesús, consciente del atractivo seductor y corruptor de las riquezas, proclame absolutamente: "No se puede servir a Dios y al dinero" (Lc. 16:13 y Mt. 6:24), y nos enseña que debemos tener a Dios en nuestro corazón, porque ahí tendremos nuestra felicidad, no entraremos en pecado y siempre desearemos obrar bien, caritativos y misericordiosos con los más necesitados, todo lo cual es un signo de que los bienes que se posean deben ser útiles y el dinero debe ser gastado de manera eficiente. (Lc. 12:33-34).

Jesús sigue adoctrinándonos al decirnos que cuando des limosna que tu mano izquierda ignore lo que hace tu mano derecha (Mt. 6:3). Si bien es importante practicar la caridad y ayudar al necesitado, se debe hacer por una cuestión de JUSTICIA SOCIAL, NO de PRESUMIR con altanería. Y en Mc. 12:42-44, nos ilustra sobre una viuda pobre que dio todo lo que tenía para los más necesitados, dándonos a conocer una importante lección de solidaridad: dar lo que se tiene y no lo que nos sobra, sin que esto se interprete literalmente de quitarte lo poco que tienes sino de COMPARTIRLO.

El mal uso o abuso del dinero, el afán de codicia que lleva a acaparar y acumular, impidiendo compartir, hace que Jesús proponga en los evangelios un estilo de vida alternativo, donde el dinero no sea dios y señor absoluto de todo y de todos. Para Jesús el verdadero valor no es el dinero sino el hombre, al que debe someterse todo y quien se debe a Dios.

La alternativa de vida que propone Jesús, centrada en el ser y no en el tener, en los otros y no en uno exclusivamente, en la persona y no en los bienes, aparece clara en todo el evangelio, pero se manifiesta en estas parábolas sobre el dinero: la del samaritano (Lc. 10:30-37); la de los invitados al banquete (Lc. 14:16-24; Mt. 22:2-14); la del hijo pródigo (Lc. 15:11-32); la del administrador (Lc. 16:1-13); la del rico y Lázaro (Lc. 16:19-31); la de los talentos (Lc. 19:12-27; Mt 25:14-30); la de los viñadores homicidas (Lc. 20:9-18; Mc. 12:1-11; Mt. 21:33-43); la del deudor no compasivo (Mt. 18:23-35); la de los jornaleros invitados a la viña (Mt. 20:1-16); la de las diez muchachas sensatas y necias (Mt. 25:1-13); y la del rico y los graneros (Lc. 12:16-31). En todas ellas el dinero, la riqueza o los bienes son el centro de atención para adoctrinarnos, y buscando el Reino de los Cielos todo lo demás vendrá por añadidura.

Lo importante para el cristiano no es don dinero, sino el don del Espíritu de Dios que comunica vida abundante a Sus hijos, teniendo como premisa que el dinero es un instrumento o herramienta para los propósitos de Dios en la Tierra; para recibir este don de Dios se requiere el DESPRENDIMIENTO del dinero y la GENEROSIDAD hacia los demás.

En Eclesiástico 31:1-11 se previene de los peligros de la riqueza y alaba al hombre rico que no se deja fascinar ni pervertir por ella: "Dichoso el hombre que se conserva íntegro y no se pervierte por la riqueza". Lo cual se entrelaza con las Bienaventuranzas (Mt. 5:3) "Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos", lo cual no quiere decir que seas pobre mental ni pobre material, sino pobre de espíritu, ya que aplicas el desapego al dinero y ayudas al prójimo. Todo lo cual encuentra una exhortación para los ricos para que obren bien en Primera de Timoteo 6:17-19.

Algunos afirman que el dinero es la raíz de todos los males; sin embargo, esta aseveración es una distorsión de lo que dice 1 Timoteo 6:10, “porque la raíz de todos los males es el amor al dinero (avaricia), el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores”. En este versículo se señala claramente que Dios no condena al dinero en sí mismo, sino la avaricia, al amor y la adoración del mismo. Por otra parte, en muchos otros pasajes podemos encontrar que Dios estableció guías para que cualquier persona maneje y administre sabiamente sus finanzas y alcance abundancia y prosperidad.  

La Biblia dice que el rey Salomón fue y será el hombre más rico de la historia de la humanidad y uno de los más sabios (2 Crónicas 1:12); y por lo tanto, es el mejor ejemplo a seguir en cuanto al dinero porque enseñó a emplear el dinero con sabiduría y benevolencia. En los libros Proverbios, Eclesiastés y en algunos Salmos del Antiguo Testamento de la Biblia, escritos por el propio Rey Salomón, podrás encontrar varias lecciones de vida y una vasta educación financiera que ha permitido que el pueblo judío sea próspero y rico, tano así que todo aquel que lo practica y se guía por este manual de vida que es la Biblia, aun sin ser judío, alcanza la riqueza, la prosperidad y la abundancia. 

El Salmo 23 es poderoso para atraer dinero y prosperidad, además del 1, el 112, entre otros Salmos. En Eclesiastés 5:10 puede conocer que el que ama el dinero de dinero no se sacia, 5:13 que la riqueza se pierde en un mal negocio, y 5:18 que es un don de Dios alegrarse por disfrutar de sus riquezas y posesiones. Y en Proverbios 10:4 te enseñan que si no trabajas te quedas pobre, si trabajas te vuelves rico, 13:11 que la riqueza mal habida o de golpe no perdura, pero el que ahorra, poco a poco se enriquece, 23:4 no te afanes por enriquecerte, 8:10 adquiere instrucción no la plata, y la ciencia más que el oro acrisolado, 10:14-16 los sabios atesoran ciencia, los necios ruina, la fortuna del rico es su plaza fuerte, la pobreza de los débiles es su ruina, el salario del justo lleva a la vida y la renta del impío al pecado, 11:25 el hombre generoso prosperará, 22:1 vale más tener un buen nombre que las muchas riquezas. Entre otros muchos…

En el libro "El Secreto de Salomón", Edwin Castro, un sacerdote católico, toma como centro la vida de este personaje bíblico e ilustra la manera en que todos podemos utilizar nuestra economía, sin importar la cantidad de ingresos que tengamos, sustentados en la obediencia a los principios bíblicos, que son la clave para ser ricos, y que, contrario a lo que se cree, “Dios nunca estará en contra de las riquezas. El verdadero problema radica en el lugar que éstas tienen en la vida”. Es por ello que todo aquel que desee encontrar la verdadera riqueza, debe leer la Biblia y cualquier otro material que la tenga como modelo.

La historia ha demostrado que los países angloparlantes se han desarrollado económica y financieramente más que los gobernados por otros imperios, así como también en los países donde la religión cristiana protestante impera. Sin embargo, ha quedado demostrado que es la Iglesia Católica la más caritativa de TODAS las religiones existentes en el mundo.

Como en la Parábola de los Talentos no vamos a esconder ni enterrar nuestra riqueza si la tenemos, sino vamos a multiplicar nuestros talentos y a ponerlos en lo alto como la lámpara para que sea visible su luz, no para fanfarronear ni alardear sino para hacer el bien, obrando caritativa y solidariamente, porque debemos aprovechar los recursos que tenemos para hacer algo productivo. Porque donde tengáis vuestra riqueza tendréis el corazón, y para nosotros los cristianos en nuestro corazón siempre estará DIOS como fuente de TODA RIQUEZA y FELICIDAD perpetua, por lo que el dinero no es poderoso ni es caballero ni es Dios. Dios solo es uno y nos llena de amor infinito, sabiduría y abundancia para vivir la vida que nos merecemos y para ayudar al prójimo.

Dios, según como nos hace entender Jesucristo, no aborrece al dinero sino los males que puede llegar a engendrar, no desprecia a los ricos sino a aquellos que hacen fortuna mal habida o que aún legítima no dé buenos frutos agradables a Dios ni abundantes; por lo que para lograr frutos agradables y abundantes debe haber desapego a lo material, obrar bien en todo momento y ser como el buen samaritano ayudando al prójimo, poniendo siempre a Dios en primer lugar, para el caso de los creyentes; y respecto a los ateos es simple: hacer fortuna lícitamente, ser noble de corazón y ser caritativo. Que Dios bendiga tu vida, tu buena fortuna y te permita buenaventura.

3 comentarios:

  1. Excelente trabajo sobre el tema y su proyección futura. Muy interesante amigo.

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    1. Muchas gracias amiga, la idea es que todos podamos comprender y ser más proactivos. Bendiciones sobreabundantes

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  2. Excelente trabajo sobre el tema y su proyección futura. Muy interesante amigo.

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